Fernando Milagros, el cantautor chileno que ha sembrado de canciones la contemporánea escena independiente de su país, es un prolífero creador de historias que rápidamente prosperan en melodías y letras que se fusionan dando vida a originales universos de ficción poblados de saudades.

A cinco años ya de su primer trabajo discográfico, el compositor mantiene intactos sus gestos más intimistas pero no obstante ha refinado su obra añadiéndole diferentes aristas del pop y el rock, reductos sonoros donde ha encontrado nuevos espacios en los cuales dar libertad plena a su energía creativa.

Con una clara vitalidad en su voz y con la convicción que brinda el camino correcto, el cancionista editó en noviembre del año pasado su tercer álbum, “San Sebastián”, probablemente su disco más sombrío y eléctrico, donde cuenta con la producción del talentoso por Cristian Heyne y con la participación de la cantante española Christina Rosenvinge y su compatriota Gepe.

Crítico con las nuevas tecnologías de la comunicación y con una honesta visión sobre su propia obra, Milagros acaba de abandonar el sello Quemasucabeza y se encuentra preparando nuevas canciones que planea editar de manera autogestionada, en lo que será seguramente un nuevo paso adelante en su ascendente carrera.

Muchas de tus canciones tienen un dejo intimista, ¿Existe una jerarquía de sentimientos al momento de componer o se crea en base a la emoción del momento?

Puede sonar cursi pero la verdad no hay mucha regla en esto de hacer canciones. Las melodias llegan solas en algún momento y debes estar preparado para poder agarrarlas. Yo voy sumando ideas y conceptos. Los anoto en mi bloc de notas y en mis cuadernos. Frases, escritos. Para estar preparado cuando lleguen las canciones. Aún no consigo la manera de lograr componer cuando me lo propongo como si fuera una ecuación o una simple fórmula a resolver.

Si bien te moves en el plano del folk, no es fácil encasillarte en un género determinado, ¿Qué otras influencias encontras a lo largo de tu carrera?

La etiqueta folk es una palabra que les sirve a ustedes los periodistas para poder entender o definir lo que escuchan y creo que si ayuda a la gente a poder comprender de mejor forma su trabajo me parece un mal necesario. Pero honestamente la palabra esta (folk), desde que el retail la adapto para nombrar a sus colecciones de temporada ha dejado de ser un concepto válido por lo menos para mí. Estoy haciendo música y canciones más alla de un “estilo”. Reggaetón, folk, trance, house, dub, rock, indie, pop, son sufijos pobres que no representan mucho mi sentir, ni nunca he pretendido esperar que lo hiciesen.

En tu último disco participa la española Christina Rosenvinge, ¿Qué significó esa colaboración?

Primero contar con una voz reconocida, una tremenda compositora. Acá en Chile ella es muy conocida por su trabajo con Los Subterráneos y muy pocos conocen a la tremenda artista que es ahora. Y segundo si quieres que te diga que ha servido para entrar en el mercado español te voy a decepcionar.

Te dio un buen “envión” el episodio de Take Away Show que filmaste con Vincent Moon, ¿Que recordás de aquella  experiencia en Valparaíso?

Una tarde en donde no hicimos más que cantar nuestras canciones. La cámara de Vincent era tan fina y transparente que no me fue incómodo tenerla todo el tiempo encima mio. Respiraba y se movía tan orgánicamente que era casi uno mas de la banda haciendo su parte. La pasamos muy bien esa tarde.

El año pasado giraste un poco por España, ¿Cuál fue la devolución que tuviste por parte del público de la península?

Aún lo estoy pensando. Fui y conocí a mucha gente relacionada con el medio además de que a la gente le gustó mucho lo que vio en vivo de arte mia. Gané algunos fans sin duda. Pero reconozco que España esta pasando por un muy mal momento económico y no sé si fue el mejor para haber ido a promocionar mi música. Gracias al viaje logré establecer algunos links importantes en Madrid con la agencia Charco y en Catalunya con el sello Petit Indie. Con ellos dos estamos trabajando para poder volver pronto para allá.

Tu música viaja mucho por Internet, ¿Qué sensación le genera al artista todo ese flujo de su obra en la red?

No sé mucho, porque crecí de esa manera. No conozco otra realidad. Pertenezco a una generación que se crió bajo el alero de las redes sociales y las descargas piratas. Eso al principio ayuda un montón y creo que sigue siendo importante. Pero con el tiempo he llegado a la conclusión de que es un arma de doble filo ya que todos nosotros (usuarios) luchamos por la libertad de poder compartir todo tipo de contenidos, creyendo que este flujo (hablando específicamente de las descargas libres de música) es un derecho y debe ser gratis, pero pocos se dan cuenta que lo único que cambio fue que en vez de pagar por un disco a un sello y en consecuencia a un artista, estas saltandote esa etapa y pagándole mensualmente tu dinero a un proveedor de internet, quien esta ahí observando silencioso y dejando que todos los perros se muerdan y se peleen por la “libertad de contenidos”, mientras sus cuentas suman números azules cada vez más grandes. La verdad no se que irá a pasar con esto pero espero que los usuarios despierten y tomen conciencia.

Gran parte de la crítica especializada ha recibido con beneplácito lo que has venido haciendo, ¿Hasta qué punto le prestas atención a todo aquello?

Creo que los discos hablan por si mismos y si hay mucha gente que esta de acuerdo con algo, independiente si sea verdad o no, esto genera algún tipo de realidad. En el fondo siempre va a ser bueno que te critiquen bien. Pecaria de mentiroso si dijera que la crítica no me importa, sea buena o mala, creo que a todos nos importa un poco lo que dice gente que se dedica a escribir sobre lo que escucha.

¿Qué ideas tiene Fernando Milagros en mente?

Terminar el año tocando. Hemos sido invitados a un tremendo evento acá en Chile en noviembre llamado “La cumbre del rock”, donde van los artistas que se destacan en el país y eso me tiene bastante contento. Será una buena forma de cerrar este año 2012. Y respecto de planes creativos, voy a producir algunos discos y componer la banda sonora de una película que se rodará este verano. Por el lado Milagros supongo que seguir componiendo para un próximo disco que aún no tiene fecha ni editora. Me acabo de salir del sello Quemasucabeza y creo sentirme preparado para editar yo mismo mi próximo trabajo. Así si me equivoco no tengo a nadie a quien echarle la culpa.

Por Lucas Benjamin

Escucha aquí a Fernando Milagros