Surgido de la nueva escena independiente argentina, Mateo de la luna en compañía terrestrial llegó al mundo indie de la canción y sorprendió a propios y ajenos con su particular galaxia de sonidos habitada por letras y melodías espontáneas que fueron convirtiendo cada una de sus presentaciones en vitales festejos donde todos los astros del universo parecen moverse al compás.

El grupo, comandado por Mateo Renzulli e integrado también por Belén Aielo y Matías Terremoto, comenzó como un trío amalgamado en la cadencia folk, donde las canciones fluían de manera natural e íntima dando vida a un sinfín de campiñas minimalistas en las cuales los amores entran y salen continuamente del alma.

Tras grabar su primer EP, el corazón de la música de Mateo de la Luna siguió latiendo y abrió sus venas para dar paso a Mariano Posse y Martín Abin, quienes con un bajo y una batería acercaron a la banda al universo cósmico del rock.

Con un nuevo trabajo discográfico en puerta, la formación peregrina con muchas expectativas su rumbo cancionístico y aquí, Mateo Renzullí y en compañía de su Luna, nos cuenta acerca de las buenas energías que traerá el álbum y repasa todo el camino que los trajo hasta aquí.

Nacieron con un formato bastante sencillo pero luego le sumaron a su estructura un bajo y una batería, ¿Cómo influyó eso en las canciones?

El bajo y la batería surgieron porque sentíamos que el proyecto lo necesitaba. Nunca salimos a buscar músicos, nos cayeron del cielo. Somos todos amigos y eso hace que las cosas fluyan más naturalmente.

Las canciones nacen antes de las baterías y los bajos. Estos se adaptan a lo que la canción les pide. Y entonces la canción muta o crece y se hace más grande.  Este nuevo formato nos hizo crecer a todos musicalmente y la canción es la que se ve beneficiada y nutrida por las nuevas texturas y matices que aportan tanto el bajo como la batería.

Si bien su música tiene marcas del folk, ¿En que otros géneros pueden encontrar un lugar para lo que hacen?

Es difícil encasillar. Creo que lo más cerca a lo que estamos haciendo ahora se llama Rock Alternativo. Con las guitarras distorsionadas creo que las canciones perdieron un poco de folk y ganaron trascendencia, levitación. Un poco Dream quizás. No sé. Es difícil esta pregunta. Lo bueno es que aún nadie pudo encasillarnos.

Están trabajando en un nuevo disco, ¿Cuáles son las características y que expectativas tienen con el material?

Estamos grabando nuestro primer disco que es muy distinto al EP que sacamos el año pasado. Ahora somos cinco en vez de tres y tenemos bajo y batería, lo cual nos da un sonido más clásico y a la vez nos abre un montón de posibilidades a la hora de grabar. Igualmente va a haber canciones acústicas también. La idea es poder encontrar un equilibrio y al mismo tiempo ir creciendo como banda y experimentando cosas nuevas. Obvio que tenemos muchísimas expectativas. El disco va a estar genial.

Grabaron también un tema para el proyecto de “Se quema y se apaga” que pertenece a una red independiente que difunde el arte latino, ¿Qué significó para ustedes ese aporte?

Fue increíble. Rodrigo Maceira es un genio, es muy lindo tener a alguien que de tan lejos apoya tanto tu proyecto, al punto de bancarte un estudio para grabar lo que vos quieras. Fuimos a El Árbol a grabar Iván (nuestra primera canción grabada con batería) con Juan Stewart. Fue un placer poder hacer algo con él. Volviendo a Rodrigo, siempre nos bancó mucho y nos difundió por cuantos lados pudo. También nos hizo ver que se pueden hacer las cosas entre nosotros.

Hace poco vino a Buenos Aires y pudimos juntarnos a charlar un rato. Esperamos poder ir pronto para Brasil.

Empezaron a tocar juntos hace poco más dos años, ¿En qué crees que han ido progresando?

Hace dos años empezamos como banda y si ahora miro para atrás no lo puedo creer. El proyecto, que  se formó por la diversión y la amistad, fue creciendo y se fue agregando gente. Nos unió aún más cómo amigos por un lado y por el otro nos hizo crecer como músicos. Lo bueno es que estamos creciendo todos para el mismo lado, entendiéndonos entre nosotros y aportando todo lo que se puede, cada uno desde su lado. Creo que la canción es la que manda, la música tiene que levantar la canción hasta el cielo y como grupo veo que cada vez la estamos levantando un poquito más alto.

Forman parte de la escena independiente de la canción, ¿Qué cuestiones positivas encuentran en la posibilidad de autogestionarse?

Hacemos lo que queremos. No hay nadie que nos diga lo que tenemos que hacer. Tocamos cuando tenemos ganas y armamos las fechas nosotros sin que nadie se meta en el medio.

Pero también tiene sus cosas negativas. Es realmente difícil moverse en el circuito underground. Hay que poner muchas ganas y energías para que todo salga bien y muchas veces no sale todo bien. Los lugares para tocar no son muchos y muy pocas veces te respetan como un músico que está trabajando, que está ejerciendo su profesión. Igual nos encanta autogestionarnos y aprendimos mucho en estos dos años.

¿Cuáles son los planes que se vienen para la banda?

Nuestro principal proyecto es terminar este disco que estamos grabando. Esperamos con muchas ganas tenerlo en nuestras manos para salir a presentárselo al mundo. Ir por todo el país y algunas ciudades de Latinoamérica sería genial. Estamos poniendo todo de nosotros en el disco y espero que toda esa energía le llegue también a la gente.

Después veremos lo que viene. Estamos pensando en editar un súper video con un EP que íbamos a sacar pero al final decidimos que no era el momento. Entonces nos tentó la idea de armar un proyecto audiovisual. Estamos abiertos a todas las experiencias artísticas. Personalmente me  encantaría poder hacer la música para una película. Ya veremos qué nos depara el futuro.

Por Lucas Benjamin

Escucha aquí a Mateo de la Luna en compañía terrestrial