Músico independiente y escritor entusiasta, Pablo Krantz es sin dudas un honesto forjador de mundologías que se mueven alrededor de pasiones y desencuentros casi permanentes que van representando las diversas realidades de la raza humana.

Fascinado por la chanson francesa, el cantautor estuvo radicado durante cinco años en el país galo donde vivió el género en carne propia y grabó temas por primera vez en un idioma que no sea el de su lengua madre.

De regreso en Argentina y con canciones que funcionan casi como cartas de amor (“La suave melodía de la felicidad” y “Quiero aburrirme en tus fiestas familiares“), el polifacético artista editó “Démonos cita en una autopista (para volvernos a estrellar)”, su quinto trabajo discográfico que sintetiza y exhibe los momentos más fructíferos de su estadía del otro lado del Atlántico.

Seguro en su repatriación y mientras graba un nuevo disco que saldrá al encuentro del público el próximo año, el cancionista acaba de terminar su primer libro de poemas llamado “El mejor viaje es el de los ojos cerrados”, trabajo que será publicado por la editorial Parque Moebius y que añadirá un tinte especial a su prolífera trayectoria en el campo de la literatura.

Estuviste viviendo varios años en Francia, ¿De qué manera moldeó tu música la estadía allí?

Pablo Krantz por Noelia Fernandez

Pablo Krantz (Ph Noelia Fernandez)

De muchas maneras. La principal es que, por más que yo hable francés desde chico, recién al mudarme a París se me ocurrió ponerme a cantar en ese idioma. Y ahí me adentré en un mundo que siempre me había fascinado, que es el de la chanson francesa. Por otra parte, escucharme cantar en un idioma que no es el de mi vida cotidiana me permitió tener más objetividad sobre mi voz y encontrar mi estilo actual, más bien susurrado y grave (lo cual también tiene que ver, claro, con la chanson). Finalmente, como en Francia no conocía tantos músicos como en Argentina, empecé a grabar mis discos por mí cuenta, grabando casi todos los instrumentos y haciendo de ingeniero de grabación y de productor, lo que también me ayudó mucho a terminar de definir mi sonido.

No solo cantas en castellano sino que también lo haces en francés, ¿Qué posibilidades te brinda el manejo de esas dos lenguas al momento de componer?

 A la hora de cantar, los idiomas no sólo se diferencian por cuestiones de fonética, sino sobre todo por toda la tradición de gente que cantó y compuso en esa lengua, todas las canciones que se han hecho. En general, uno primero se fanatiza con la música y después se le pasa por la cabeza o por el corazón el deseo de ponerse a hacerlo uno también. Nunca me sentí demasiado identificado con las letras ni con el estilo de canciones del rock argentino; cuando empecé a componer en castellano sentí que tenía que reinventarlo todo, porque lo que había no me representaba. En cambio, cantar en francés me da la posibilidad de “dialogar” con cantantes y letristas cuya obra admiro profundamente, como Serge Gainsbourg, Georges Moustaki, Joe Dassin y Boris Vian.

En tus letras muchas veces aparecen rastros de melancolía que se mezclan con toques un poco irónicos, ¿Qué crees que es lo que logras transmitir al fusionar esos componentes?

Buena parte de mi estilo, tanto literario como cancionístico, está basado en esa mezcla entre melancolía y humor, cinismo y ternura. Eso tiene que ver más que nada con mi propia forma de ser: el humor siempre fue la mejor manera de proteger mi personalidad un tanto melancólica y vagamente naif contra los embates del mundo exterior y las decepciones de la vida. Además, me parece que en ese choque de opuestos se da la posibilidad de seguir cantando cosas extremadamente románticas sin caer en el ridículo. Esa distancia me permite decir cosas tremendas como “Las canciones de amor arruinaron mi vida” y escaparle al melodrama. Compenso cierta tendencia a la tragedia con una buena y saludable dosis de comedia.

Hace ya un tiempo también que volviste a Argentina, ¿Cómo ves la nueva escena de la canción rioplatense?

Durante los años 90’, antes de que yo me fuese a vivir a París, me sentía un extraterrestre en la escena musical porteña: casi no había solistas (salvo los de siempre), casi nadie hacía canciones y todo el espacio estaba monopolizado por el rock chabón o (en menor grado) por la música pop electrónica. Al regresar de Francia me topé con la sorpresa de que había cientos de cantautores, que había un regreso generalizado de la canción y también una buena cantidad de público interesado en ir a disfrutar de shows de canciones. Me parece que hay gente muy buena dando vueltas por ahí (Juan Ravioli, Flopa, Valle de Muñecas, Alvy Singer, Franny Glass y un larguísimo etcétera); a mí en general los que más me interesan son los que están más cercanos al rock, toda la franja más influenciada por la música rioplatense, el folklore o la música ciudadana no es tanto lo mío, pero me parece que es un gran momento para la canción en Argentina.

También tenes un gran desarrollo en el campo de la literatura, ¿Qué fue lo que encontraste en ese mundillo?

Pablo Krantz por Noelia Fernandez

Pablo Krantz (Ph Noelia Fernandez)

Mi primer amor, cuando era chico, no fue la música, sino la literatura. Leía todo lo que me cruzaba en mi camino y pocas cosas me gustaban más que agarrar una novela de aventuras y quedarme tirado leyendo, perdiendo la noción del tiempo y del espacio y hasta de quién demonios era yo. En algún momento de mi infancia descubrí que yo también era capaz de inventar historias y escribirlas y que a las personas que se las daba a leer le gustaban, así que se volvió otra de mis diversiones favoritas. Desde entonces, escribir se ha vuelto un componente esencial de mi vida, quizás el más importante de todos. Escribir canciones vino luego, como una manera de conciliar mi amor por la música y mi amor por los libros.

Soles ir adelantando grabaciones al público a través de las redes sociales, ¿Cuánto influyen las nuevas tecnologías de la comunicación en la condición de los artistas?

Para los artistas independientes, la existencia de Internet lo cambió todo: antes no existía ningún camino alternativo entre el boca a boca más rudimentario y esforzado y los medios de comunicación masivos. Si tenías un show y descubrías que el suplemento de rock había “olvidado” publicarlo, tenías que salir corriendo a repartir volantes a todos los conciertos que pudieras, aunque ya sabiendo que vendría muy poca gente. Hoy en cambio uno tiene mil maneras alternativas de comunicarse con su público, de compartir con él canciones, textos, fotos, acontecimientos, ocurrencias, videos, versiones. También sirve para que mucha otra gente te descubra, te recomiende, te contacte para proponerte cosas. Es algo grandioso.

¿Qué planes tiene Pablo Krantz para los próximos meses?

Estoy grabando un nuevo disco, que seguramente salga en algún momento del año que viene. También acabo de entregar mi primer libro de poemas (hasta ahora tengo publicados 4 libros de cuentos y 2 novelas) llamado “El mejor viaje es el de los ojos cerrados”; lo va a publicar la editorial platense Parque Moebius. Y también estoy preparando la edición en Argentina de un libro de cuentos que ya salió (con distinta selección de textos y distinto título) en Francia en 2005 y en España el año pasado; en este caso, la editorial va a ser Ediciones Encendidas. Y aparte de eso, planeo seguir tocando por doquier; este año ya estuve en Paraguay, Uruguay, Colombia y la Patagonia.

Escucha aquí a Pablo Krantz

Por Lucas Benjamin
Foto principal: Luciana Aldegani