Gabriel Sainz, artista plástico argentino formado bajo la influencia de maestros de la talla de Guillermo Roux, Juan Doffo, Remo Bianchedi y Marcia Schvarz, demuestra todo su talento en cada una de sus obras, plasmando en ellas sus sensaciones cotidianas de una manera fresca y natural.

Sin previos bocetos ni demasiadas reglas, el pintor porteño se lanza al vacío en cada tela y encuentra en ella un territorio donde poder imaginar lo perdido, aquel especial sabor que por una razón u otra en algún momento se va y no vuelve.

Con la estética de lo humano como referencia, Sainz ha ido desandando su propio camino en el mundo del arte, trajinar que lo ha llevado a cosechar numerosos reconocimientos en todo el mundo llegando a despertar el interés por su obra incluso de artistas ajenos al mundo de la pintura.

En esa retroalimentación incesante que el porteño genera a partir de sus trabajos, el ecléctico cantautor Lisandro Aristimuño puso a orbitar sus canciones en el universo sensitivo del pintor, dando origen a una lúcida sociedad creativa que dio vida a una sublime obra: el arte de tapa del disco “Mundo Anfibio” y una serie de gráficas que acompañaron las diferentes presentaciones de la gira que realizó el músico por toda la Argentina.

Con una clara visión acerca del valor de la independencia de su arte, Sainz incorporó los conceptos más visibles del quinto álbum del cancionista, plasmando con una formidable atención los paisajes más caóticos que trajo consigo la cruda civilización que causó el paulatino deterioro de la condición humana.

Por Lucas Benjamin

Más sobre Gabriel Sainz
www.sainzpinturas.blogspot.com
www.gabrielsainz.blogspot.com