Cateura, es un pueblo de Paraguay que fue construido sobre un vertedero de residuos. Sus pobladores subsistían recolectando basura en busca de objetos vendibles, hasta que un día llegaron dos profesores de música y todo cambió. Szarán y Favio tuvieron la brillante idea de proponer a los habitantes del pueblo la creación de una orquesta sinfónica para los niños y construir un taller para fabricar sus propios instrumentos reciclando basura del vertedero.

“Si el mundo nos manda basura, nosotros le devolvemos música”, dice una alumna.

El documental, titulado Landfill Harmonic, se estrenó hace algunos meses en cines de todo el mundo, para mostrar el desenlace de esta maravillosa historia.