Luego de un prometedor estreno materializado en “Nictógrafo” y un exquisito segundo trabajo discográfico concretado en “Miniatura”, el músico argentino Lucio Mantel volvió a ratificar su natural condición creativa con la aparición de “Unas Horas”, tercer LP de su carrera solista.

Compuesto por canciones pertenecientes a sus primeros álbumes y elegantes versiones de “Para Ir” (Luis Alberto Spinetta), “Jöga(Björk) y “El Boliche” (Eduardo Mateo), donde participa el reconocido compositor uruguayo Fernando Cabrera, el nuevo disco continúa el camino orquestal iniciado años atrás por el cantautor, quien se reinventa a sí mismo en sutiles piezas que encuentran su mejor versión y dejan flotando una suave brisa minimalista y despojada.

Editado por el sello Acqua Records, el álbum remonta vuelo de la mano de un formidable cuarteto de cuerdas comandado por Alejandro Terán en viola, donde además brillan con luz propia Lucas Argomedo en cello y Andrea Rosenfeld y Lucía Christe en violines.

Mantel, uno de los referentes más originales y talentosos de la nueva escena rioplatense, muestra una vez más su apego por las pequeñas formaciones de cámara y se despacha con una de las obras más cuidadas de los últimos años de la música popular argentina, donde las composiciones son el fruto de emociones íntimas y las fragilidades más cotidianas.

Lucio Mantel (Ph Lula Bauer)

Lucio Mantel (Ph Lula Bauer)

Parte de las raíces de “Unas Horas” tienen que ver quizás con “Miniatura”, disco que cuenta con grandes momentos orquestales, ¿Crees que éste nuevo álbum viene a cerrar el camino iniciado por tus otros dos trabajos anteriores?

En parte sí, es un disco al que llegamos a través las presentaciones de Miniatura. Fue necesario sumar a la banda al cuarteto de cuerdas para representar los arreglos que en ese disco fueron tocados por una orquesta grande. Una vez que el cuarteto entró en la banda, escribí otros arreglos de temas que originalmente no llevaban cuerdas -algunos de ellos, de Nictógrafo- para que participe más, y en determinado momento surgió la idea de hacer conciertos sólo con el cuarteto.

Después de tocar bastante en este formato, nos dimos cuenta que habíamos llegado en los conciertos a una serie de estados y colores que había que registrar en un disco. Pero más allá de cerrar esta etapa, tiene características que en relación a mis otros discos son nuevas. Por ejemplo, es mi único disco que tiene una sonoridad así de homogénea, mis otros discos tienen la característica de que cada tema tiene un tratamiento muy distinto a la hora de ser grabados.

En Unas Horas, en cambio, se escucha un mismo grupo tocando en el mismo lugar, entonces lo que diferencia a una canción de otra, es lo esencial de cada canción.

En el álbum hay versiones de temas de Luis Alberto Spinetta, Eduardo Mateo y Björk, ¿Cuál es el motivo de esas elecciones?

Cada uno fue incluido en el disco por cosas distintas. Son tres músicos que me marcaron profundamente. El primero incluido en el repertorio fue “Jöga”, ya en mi primer concierto como solista lo toqué. Es una canción preciosa, la que me llevó a escuchar a Björk y de alguna manera fue la canción que hace muchos años me introdujo a escuchar música electrónica.

“El Boliche” fue casualmente la primera canción que escuché de Mateo, es una canción dura, desafiante, cada vez que la tocamos, se siente en el público cierta tensión. Es un tema que adoro, tiene imágenes tremendas.

Con respecto a “Para ir, podría haber incluido cientos de canciones de Spinetta y no hubiera pensado en Para ir. Pero dos días después de la muerte de Luis Alberto teníamos un concierto y en la prueba de sonido los músicos la empezaron a tocar. La armamos en un ratito y al rato la estrenamos. El público lloraba y nosotros, casi. Desde entonces cerramos todos los conciertos con esta canción. Es mágica, siento que tiene una carga amorosa muy especial. Nos emocionamos siempre que la tocamos. Es una suerte que se nos haya impuesto así.

Precisamente en “El Boliche”, participa con su voz Fernando Cabrera, gran compañero de Mateo y uno de los iconos de la música rioplatense, ¿Cómo surgió su participación?

El año pasado, en los camarines del concierto Hay Otra Canción, se me acercó Cabrera y me dijo que Dani Drexler le había contado que tocamos El Boliche en nuestros conciertos. Me decía: “te metiste en una difícil”; luego hablamos un rato de esa canción y de Mateo y desde ahí me quedó rebotando la idea de compartir el tema con él, pero yo me estaba yendo a un viaje largo y el disco estaba prácticamente terminado.

Le comenté la idea -ya casi descartada- a Andrés Mayo (co-productor del disco) y fue él quien lo contactó y armó todo para que pueda grabar mientras yo estaba afuera. Fernando le dio al tema un toque muy propio. Yo creo que Mateo y Cabrera, pese a estar tan vinculados en el inconsciente popular, son músicos muy distintos, y eso se nota en el toque que le da Cabrera en el disco.

Al frente de la grabación estuvo Jorge “Portugués” Da Silva, uno de los ingenieros de sonido más destacados de la Argentina, ¿Cuánto realza su aporte el resultado final de la obra?

No podría decir exactamente por donde pasa su influencia, pero como sea, fue determinante y muy positiva. En lo que respecta al audio, suena con una calidez increíble. También fue un gran apoyo moral.

Este es un disco hecho, como su nombre lo dice, en pocas horas, era importantísimo que al momento de grabar estemos conectados y haya un lindo clima. La experiencia y la calidez del “Portugués” nos ayudaron a lograrlo. Fue importantísimo su aporte en ese sentido.

Lucio Mantel (Ph Lula Bauer)

Lucio Mantel (Ph Lula Bauer)

Es la primera vez que un LP tuyo es editado a través de un sello, ¿Que fue lo más positivo de esa nueva experiencia?

Mis dos discos anteriores fueron independientes. Este disco es especial, por no tener temas nuevos, por ser grabado casi en vivo y por muchas otras cosas. Por eso me permití cosas que en los otros no. Me permití aparecer en la tapa, por ejemplo y también me permití probar mi primera experiencia con un sello, que es como poner a este disco en un catálogo paralelo a Nictógrafo y Miniatura.

Este disco sale en CD editado por Acqua Records, y en Vinilo por Cool du Monde, de Andrés Mayo. Por ahora vengo trabajando muy bien con ellos, nos entendemos, hay un componente de humano que está por encima del negocio, y eso para mí es fundamental.

El año pasado te presentaste junto a otros seis cantautores en un concierto que se llamó “Hay otra canción”, una especie de selección de los referentes de la nueva escena porteña, ¿Cuáles crees que son los principales obstáculos que impiden hacer más visible esa “otra canción”?

Creo que tanto los medios masivos como la megaindustria de la música entraron en una situación de retroalimentación y de estancamiento que los aleja de lo nuevo que pueda existir en la música como también del público, y eso deriva en que los músicos y el público comiencen a buscarse en espacios alternativos.

En una época, las compañías tenían un cazatalentos ocupado de buscar las propuestas nuevas y cuando encontraban una banda buena, le daban difusión y le daban tiempo para que se desarrollen. Hoy en día es normal que las mismas compañías fabriquen “productos” musicales que son inverosímiles. Es por eso que mucha gente va aprendiendo a buscar en otros medios.

Es cierto que la industria musical está en una crisis tremenda pero creo que ellos mismos son responsables de su propia crisis. A nosotros nos tocó esta época y la verdad es que me harta un poco el lugar de víctimas en que nos ponen. A mí el desafío de estar haciendo música ahora, grabando discos y tocando, me resulta muy atractivo.

Si bien es muy reciente la presentación de tu nuevo trabajo, ¿Hay algún plan en el horizonte sobre nuevas canciones?

Estoy componiendo para un disco nuevo, que me gustaría tener listo para el año que viene. Tengo mis tiempos para componer, no me apuro, no me gusta tirar palabras y notas porque sí.

Por Lucas Benjamin