Sumergido en la sonoridad del repertorio de los primeros cantores populares del siglo XX y con una crítica visión del mundo globalizado e indeciso de hoy, el cantautor argentino Pablo Dacal continúa poniendo su desarrollo artístico al servicio de la canción.

Luego  del recordado “La era del sonido (2008) junto a la brillante Orquesta de Salón y de los pulsos psicodélicos de “El Progreso (2011), el cancionista porteño presentó a fines del mes de mayo su nuevo trabajo discográfico, “El corazón es el lugar”, material que refleja un profundo estudio de la música popular argentina y que le ha permitido zambullirse sin demasiadas ataduras en las anchas aguas del sonido criollo.

Nutrido por el acompañamiento estelar de Julio Sleiman y Nicolás Pazcuzzo, las gloriosas “Guitarras del tiempo”, Dacal asume su condición de artista popular y, mediante una comprometida acción independiente, protagoniza una de las obras más genuinas y representativas de la canción hispanoamericana.

Pablo Dacal (Ph Pablo Martínez Olivares)

Pablo Dacal (Ph Pablo Martínez Olivares)

Sin poner frenos a su libertad creativa y con el agregado magistral de Lucila Domínguez en coros y Martín Santiago en contrabajo, el músico acaba de abrir junto a Nacho Rodríguez  el nuevo ciclo de “Hay otra canción”,  una serie de cuatro conciertos que agrupa a los principales exponentes del indie rock y que viene a confirmar la buena salud que goza la escena del Río de La Plata.

El repertorio criollo

Tras varios discos y un gran recorrido por diferentes repertorios de la música mundial, el ex guitarrista de Coki & The Killer Burritos, desembocó casi naturalmente en las obras de los últimos payadores o primeros cantores del siglo pasado como Agustín Magaldi, Ignacio Corsini o el mismísimo Carlos Gardel: “El año pasado organizamos un evento para el 25 de mayo que nos sirvió para mostrar en lo que veníamos trabajando. Fue tal vez un pretexto para llevar a cabo ideas que teníamos dando vueltas y una de esas era el trío de guitarras. Desde aquel momento me quedó picando desarrollar la veta más criolla, ya que tengo varias canciones que se inscriben en esa línea y porque vengo escuchando desde hace tiempo a Corsini, Magaldi, Gardel, y creo que hay algo ahí que puede ser releído. Luego el año avanzó y quedé muy entusiasmado con el sonido y con las posibilidades que se abrían con el trío de guitarras, una formación clásica de este país y clásica en el mundo, con la cual podes abarcar un repertorio muy amplio y siento que también es un puente hacia otras músicas que ya había recorrido. Me parece que es un buen lente para poder leer el repertorio de canciones del mundo en clave local”.

El vinilo es el lugar

El nuevo trabajo del cancionista no sólo cuenta con su versión digital y física, sino que también será editado en vinilo, quehacer que persigue y busca el reencuentro con la sonoridad más auténtica: “Creo que el vinilo nos lleva a un encuentro con la física de la música y con esto me refiero a la física de los sonidos, a las vibraciones. Que los discos se venden poco no es novedad, soy un editor para minorías, no hago grandes tiradas de discos ni tengo un sello detrás, entonces frente al desarrollo de la autogestión, me pareció mucho más valioso ofrecer un vinilo. También requiere otro compromiso como escucha, menos distraído, más participativo”.

Continuidades

El corazón es lugar no sólo es el nuevo álbum del cantor porteño sino que también simboliza el encadenamiento de una idea artística que ha ido desarrollando en sus trabajos anteriores y que él mismo va descubriendo en cada paso: “Siento que encontré un decir en la lírica, en las palabras que estoy usando, una indagación, un diálogo que en este disco cobró un desarrollo mayor. No es un disco de historias, sino más bien de propuestas y de confesiones, en eso lo veo cercano a El progreso. Después hay una idea de fondo y por eso creo que hay una continuidad entre La era del sonido, El progreso y El corazón es el lugar. Con esto no me refiero a una igualdad, son bastantes distintos de hecho, pero creo que hay un desarrollo de una idea que va mutando en su forma y que se va descubriendo con el tiempo. Creo que este nuevo disco viene a reunirlos, porque tiene una búsqueda musical e instrumental más cercana a La era del sonido pero con un criterio más parecido a El progreso”.

Lo colectivo

Dueño de sus decisiones y de su arte, Dacal vive con plena intensidad y conciencia la autogestión y su camino de independencia. El público, esta vez, dijo presente de antemano y logró financiar de manera colectiva a El corazón es el lugar: “Si uno va editar un disco es porque piensa que alguien lo va a comprar, cuando concretamente eso sucede y desde antes, es placentero, porque sentís que hay un recorrido que te avala. Confío en las cooperativas y que un montón de gente puede juntarse y cada uno dar lo que tiene para dar. Algunos tendrán mucho para dar, otros poco, pero cada uno poniendo el punto justo podemos llegar a un lugar más provechoso y cumplir los sueños, y así como se puede hacer con un disco, se puede hacer con una película, se puede hacer con un país o con el mundo, es cuestión de escalas”.

Hacer canciones

Pablo Dacal (Ph Pablo Martínez Olivares)

Pablo Dacal (Ph Pablo Martínez Olivares)

Sin dudas, la faceta compositiva de Pablo Dacal está ligada entre otras personas a la poetisa Tálata Rodríguez, su compañera durante muchos años. Juntos dieron vida a notables canciones como “El muelle de las brumas”, “Luz del Mar” y “La era del sonido”, mientras que la última creación conjunta fue ni más ni menos que “El corazón es el lugar”, canción que no sólo le da el nombre al nuevo disco sino que resume también un enfoque del amor y la sensibilidad que ambos comparten: “Componer con ella me ayudó a definir una identidad compositiva y creo que mucho de mi desarrollo tuvo que ver con una visión del mundo que tuvimos juntos. Es particular porque en este momento estamos separados y esa canción puntualmente es la última que escribimos juntos. Con Tálata nos conocimos hace unos quince años, tuvimos un noviazgo furtivo y después no nos vimos durante cinco años. En todo ese tiempo, de alguna forma, mi nuevo encuentro con ella tuvo que ver también con la escritura de las canciones. La verdad es que la escritura de canciones y el desarrollo de nuestro amor estuvieron absolutamente ligados y entrelazados, al punto de decidir separarnos y escribir una última canción. En ese momento me di cuenta que era una canción importante. Pasa el tiempo y siento que es cada vez más fuerte”.

Arte comprometido

Artista frontal desde sus primeros pasos, Dacal no calla nada y sus canciones, que hablan, cuentan e invitan siempre a un repensar, menos que menos: “Me gusta decir las cosas, me gusta que me las digan y tengo una visión crítica bastante afilada con respecto al mundo y a cierto camino de las cosas. Por lo tanto, me interesa usar las canciones como aparatos que puedan generar una reacción en quien las escucha, modificar un poco el medio. Creo que las letras no tendrían por qué ser frívolas, sucede que hay un mercado de la canción mundial que ubica a la música en una lógica de distensión y de alienación con respecto al mundo del trabajo hostil, entonces parecería que el mundo está organizado de una manera en la que la gente hace algo que detesta y en lo que no cree durante una buena parte del día para después encontrar una escapatoria en una película o en una serie de canciones que va escuchando en el Ipod mientras va caminando. No concibo la canción así, no concibo el arte así. Adhiero a la idea del arte más comprometido y creo que hay que ver cómo se rearma eso, porque uno no puede caer en determinados vicios o caminos ya recorridos, como la canción protesta o un montón de cosas que han quedado ingenuas con respecto al mundo que se ha transformado en una máquina muchísimo más compleja”.

La industria de los sellos

“Creo a esta altura no estar en contra de los sellos, me parece que podría ser muy provechoso para la música, el problema es como lo manejan y evidentemente lo han manejado muy mal. Hay que rearmar el paradigma y creo que también se trata de que el público debe tomar conciencia de qué es lo quiere, qué es lo que apoya y qué quiere hacer del mundo. No se trata de encender tu ordenador y mirar a ver cuál es la nueva música que hay, porque si la gente que decide dedicar su vida a la música no encuentra la forma de comer, no va a poder hacer más música y sólo vas a estar condenado a lo que te ofrezca la empresita en cuestión. En tanto y en cuanto alguien planee entregar su existencia toda al desarrollo de una tradición y del lenguaje de la música, eso de alguna forma se tiene que pagar. De alguna forma la gente que le interesa escuchar esas canciones y ver eso que sucede en esas existencias, tiene que apoyar”, subraya el artista, siempre despejado, sin rodeos.

Corazón español

Parte importante de la discografía de Dacal tuvo su edición también en España, gestión con la cual logró generar grandes lazos artísticos y vínculos de pertenencia con el público español, quien siempre mostró respeto y admiración por sus obras en cada una de las giras que el músico realizó en la península: “Tuve mucho recorrido en España, pasé momentos geniales y sé que tengo un público allí, sobre todo en Madrid, Barcelona y Galicia. Fueron un par de meses girando, estuve también en la Caravana Americana con Xoel López, toqué en muchas ciudades. Siempre que me presenté en España giré solo y hoy necesitaría viajar, como mínimo, con el trío de guitarras. Sé que El corazón es el lugar tiene una comunicación amplia y creo que le puede interesar al público español, porque noté un interés en mis trabajos anteriores y éste nuevo material tiene raíces más hondas. A su vez, las guitarras dan un sonido bastante ibérico y me parece que sería lindo poder reencontrarme con el público español”.

Por Lucas Benjamin

Escucha a “El corazón es el lugar”