El fotógrafo Peter Menzel y la escritora Faith D’Aluisio han recorrido el mundo durante varios años para documentar  los hábitos alimenticios de 30 familias en 24 países. A lo largo del viaje han registrado una serie de retratos familiares que reflejan los hábitos alimenticios en diferentes países y culturas.

La serie fotográfica fue publicada en el libro Hungry Planet: What the World Eats, donde explican cuales son los productos más consumidos en estos países, los gastos diarios de alimentación por persona, los métodos de cultivo, los procesos de producción y las políticas de medioambiente, entre otros datos.

El estudio expuesto por el World Food System Center, demuestra que la salud de las familias está estrechamente relacionada a los métodos de cultivo y al procesado de los alimentos.

En los países más industrializados, por ejemplo, la baja calidad de los alimentos se debe a los altos niveles de conservantes y a los bajos valores nutricionales. El proceso de producción también es un grave problema, que según los datos, debería reestructurarse inmediatamente para mejorar la calidad de los productos. “Las dietas son poco variadas y gran parte de los productos pierden un alto porcentaje de sus propiedades debido a las temperaturas extremas de almacenamiento, señala la investigación”, al tiempo que los investigadores remarcan que “aunque en los países del primer mundo vemos las góndolas a rebosar de posibilidades y variedad, lo cierto es que gran parte de los alimentos son nocivos para nuestra salud”, concluye el informe.

¿Somos lo que comemos? En Estados Unidos, Alemania e Inglaterra, nos encontramos con las dietas más nocivas. La calidad de los productos es notablemente inferior y esto repercute directamente en las arcas de la salud pública de estos países, lo que presupone en promedio unos 7,960 dólares per cápita.

En conclusión, queda claramente reflejado que la relación entre calidad y precio no siempre es la misma. A pesar de que algunas familias en África gastan 500% menos en comida, poseen una alimentación más saludable y variada, basada principalmente en vegetales y semillas orgánicas. Esto, cabe aclarar, se da principalmente en las zonas de África poco explotadas por las grandes industrias, donde las habitantes pueden cultivar sus alimentos en tierras no contaminadas.

A continuación, algunos retratos de cómo se alimentan las familias del mundo.

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