Andries Botha es el responsable de esta instalación realmente impactante. Las esculturas fueron creadas principalmente con recortes de maderas y otros materiales desechos en una popular playa en De Panne, Bélgica.

Botha se dedicó a la obra durante seis meses, recolectando y seleccionando de las playas la mayor cantidad de piezas posibles. Poco a poco la instalación fue sumando esculturas hasta llegar a un total de catorce a escala real. Hechas íntegramente a mano, el material predominante claramente es la madera y en el interior de cada ejemplar se utilizaron algunas piezas de hierro.

La intervención ha sorprendido a miles de turistas durante su exposición, que también han valorado la laborar de reciclaje y creatividad del artista.