Stockholms Tunnelbana, el famoso sistema de transporte subterráneo de Estocolmo, es considerado mundialmente como una interminable sala de arte bajo tierra. Compuesto por más de 90 estaciones y un sinfín de creaciones de más de 150 artistas, el Metro de Estocolmo es una de las principales atracciones turísticas de la capital de Suecia.

Con tan sólo desembolsar 36 coronas suecas, poco más de tres euros y medio, se puede obtener un ticket válido para recorrer diferentes paradas como Kungsträdgården, Solna Centrum, T-Centralen, Rådhuset, Hötorget y Stadion, las cuales son sólo algunas estaciones entre tantas que a diario reciben la visita de miles de turistas y curiosos en busca de poder contemplar el verdadero tesoro que guardan las profundidades de la ciudad. Allí, encontraremos valiosísimas esculturas, pinturas, intervenciones, montajes artísticos y relieves que representan, nada más y nada menos, que un formidable racconto de gran parte de la historia del arte.

En este sentido, la idea de inundar de obras creativas el Metro de Estocolmo tuvo, en principio, el objetivo de generar un mayor acceso de la sociedad en general a espacios culturales de excelencia y asismismo contribuir a la recreación y esparcimiento de los trabajadores, tanto en el camino de ida como de vuelta a sus lugares de trabajo.

«Diariamente, existen tours guiados a los que se puede acceder con tener un boleto válido»