En el marco del buen funcionamiento de una empresa hay un elemento muy importante, que se entiende como parte de la cultura organizacional: la responsabilidad social. La cultura organizacional es un área de estudio muy interesante que nos indica cómo desglosar y entender la forma en que los individuos interactúan dentro de una entidad u organización y cómo ésta se comporta de cara a la comunidad de la que forma parte.

Todas las empresas son diferentes, y en España existen una variedad sorprendente y cambiante de perspectivas empresariales. Esta diversidad se enriquece en base a los individuos que conforman cada una de estas entidades empresariales. Desde los trabajadores de base hasta los directivos, todos configuran una empresa, dándole forma a su cultura organizacional.

Desde la forma en que se motiva a los empleados hasta el respeto que existe a las diferencias de percepción de las personas que conforman la empresa, pasando también de forma destacada por la toma de decisiones gerenciales. La cultura organizacional es un elemento intangible pero comprobable del funcionamiento de una empresa

Y en este entorno de cultura dentro de la empresa, la responsabilidad social es una piedra angular. Es la forma en que la empresa se compromete a darle a la sociedad más que una ganancia financiera. Puede ser fomentando la conducta apegada a valores, ayudando a organizaciones benéficas y de asistencia social, participando de organizaciones caritativas, o involucrándose en la conciliación familiar. Hay muchas formas en que la responsabilidad social de una empresa puede manifestarse, pero sin duda alguna la respuesta a las necesidades medioambientales actuales es una forma emergentemente necesaria de este tipo de responsabilidad social.

Un compromiso por no contaminar, o un uso mayoritario de energías limpias y renovables son un paso fundamental en la adquisición de una responsabilidad social ecológica. En la actualidad, afortunadamente, podemos encontrar ejemplos destacados entre las empresas españolas, por ejemplo, Endesa, empresa presidida por Borja Prado, ha invertido significativamente en las energías renovables, dándole un fuerte impulso entre la comunidad empresarial al uso de este tipo de energías. Hay muchos otros ejemplos y cada vez son menos raros e infrecuentes.

Existe un cambio de paradigma en la forma en que los empresarios se aproximan al cuidado del medio ambiente, no sólo dentro de sus propias empresas, sino también en el uso de electricidad limpia, en la participación en iniciativas de reciclaje y concientización social y en el uso más eficiente de la energía dentro de fábricas y centros de producción. Que este cambio de actitud alcance las cúpulas empresariales habla de una transformación significativa en la forma en que la sociedad está enfrentando la problemática energética, y ello es sin duda un cambio positivo y muy bienvenido.