Más de 1000 chalecos salvavidas requirió el artista chino Ai Weiwei para presentar su exposición «translocation-transformation» en los jardines de Beldevere en Viena, la cual busca llevar un mensaje de apoyo y solidaridad a los cientos de refugiados que han arriesgado sus vidas para llegar a Europa.

Los chalecos fueron recuperados en las playas de Lesbos, luego de haber sido abandonados por los sirios que llegaban a esas tierras, tras su odisea para escapar de la guerra. Los flotantes, cual flores de loto en el estanque, pretenden remover la consciencia de quienes rechazan a estos inmigrantes, creyéndolos una amenaza para su país.

El artista y activista, quien a lo largo de su vida sufrió la represión del gobierno chino llevándolo al exilio, empatiza con el drama de los refugiados en Europa y ha desarrollado una serie de montajes en ciudades como Praga y Berlín, empleando la misma temática y estética.