Rocas, arena y musgo son algunos de los elementos que completan un jardín zen, los cuales se caracterizan principalmente por un estilo seco y minimalista. Siendo que no requieren de agua, los mismos pueden recrearse tanto en espacios abiertos como cerrados, de una manera fácil y rápida. Además, pueden incorporarse tantos detalles como se quiera, guardando la estética oriental típica de estos montajes.

Para tener un jardín zen en casa, basta con los siguientes materiales:

  • Contenedor de madera.
  • Arena fina.
  • Plástico o material impermeable para el contenedor.
  • Piedras, musgo, elementos decorativos.
  • Rastrillo.

Pasos para construirlo:

1)    Recubrir el fondo del contenedor con el plástico o material impermeable.
2)    Rellenar el contenedor con la arena.
3)    Distribuir los elementos decorativos, la vegetación y las rocas, realizando el diseño deseado.
4)    Con el rastrillo, trazar patrones alrededor de los objetos del contenedor, tales como líneas rectas o círculos.

Según los japoneses, estos jardines representan visualmente el universo, desde una perspectiva austera y simple, en línea con la filosofía zen. Los trazos en la arena simulan el mar, las rocas asemejan las montañas y lo verde simboliza el bosque; el conjunto invita a la contemplación, la serenidad y la meditación, por lo que representa una increíble fuente de relajación.